Un apartamento pequeño de 41 metros² y un dormitorio ubicado en la ciudad de Estocolmo, en Suecia, que cuenta con una decoración interior al mejor estilo nórdico caracterizada por la sobriedad y elegancia pero con detalles originales.

En todo el apartamento los colores neutros como el blanco son los protagonistas en las paredes y techos, mientras que los pisos con tablas de madera clara suman calidez y mantienen la línea neutral. Para contrarrestar y jugar con los contrastes en la decoración, se utilizaron muebles en tonos oscuros y accesorios decorativos que repiten la paleta neutral, combinados con otros más originales en pequeñas dosis para lograr espacios balanceados y acogedores.


En el living, el sillón de dos cuerpos tapizado en gris junto a la mesa de centro de color negro atraen automáticamente las miradas al destacar entre tanto blanco, convirtiéndose en punto focal del ambiente. Junto al sillón, una lámpara de piso en color negro diseñada por Arne Jacobsen, todo un clásico del diseño escandinavo, destaca por sus líneas simples y minimalistas. Las estanterías metálicas son todo un acierto: suman espacio de guardado o, mejor dicho, espacio para colocar objetos decorativos y a la vez incorporan un poco de estilo industrial a la decoración. El hecho de que las estanterías sean abiertas ayudan a que el espacio se sienta menos saturado, impresindible en la decoración de apartamentos pequeños. La alfombra blanca junto a los cuadros ayudan a delimitar visualmente el área de estar del living a la vez que complementan la decoración. Ante tanto color neutral, la lámpara colgante dorada junto a las plantas aportan la cuota de color y vida a la decoración.


