Continuamos con nuestro apartamento nórdico de Estocolmo, como vemos la cocina del apartamento es pequeña pero cuenta con el suficiente espacio como para incluir un pequeño comedor en su extremo. Los colores elegidos en este ambiente copian al del resto de la vivienda: blanco, negro y gris (o plateado, aportado por los electrodomésticos en acero inoxidable).


El hall es súper sencillo con una original alfombra en blanco y negro. Tres canastos metálicos colocados en la pared sirven para colocar los zapatos antes de entrar al apartamento, una idea bien original y económica que además de funcionalidad, suma espacio de guardado y, junto a la lámpara de techo en el mismo material, incorporan el toque contemporáneo industrial a la decoración.



El dormitorio es muy pequeño y todo parece entrar a medida. Para aprovechar el espacio, se optó por disponer un placard sin puertas. Aunque es una buena idea para ahorrar metros, lo pensaría más de dos veces este último punto, espcialmente porque no soy fan de que la ropa esté a la vista, ya que implica tener todo organizado y ordenado para que el dormitorio se luzca como corresponde. Me parece una mejor opción colocar puertas corredizas: prácticamente no ocupan lugar y permiten mantener todo oculto y más protegido.



Lo que sí me ha encantando es como se aprovechó el espacio al colocar la cama debajo de la ventana. La ventana actúa como un respaldo de cama con espacio para disponer algunos objetos decorativos. La pequeña lámpara en negro es del mismo modelo que la que se encuentra en el living, diseñada también por Arne Jacobsen.

Por último, el baño. Es muy sencillo y pequeño, de líneas contemporáneas que repite la misma estética del resto del apartamento.

